¿El café descafeinado cómo se hace?

Las dos principales variedades son: arábica, apreciada por su sabor más suave, aromático y sus notas de acidez y robusta de un perfil más amargo y con cuerpo.

La concentración de cafeína en la variedad arábica es aproximadamente la mitad que en la variedad robusta. Con semejante variedad, las mezclas de cafés o “blends” dan lugar a una inmensidad de perfiles de taza que se adecuan a los gustos de cada consumidor alrededor de todo el mundo.

Muchas son las creencias que se han desterrado acerca del café, entre ellas se ha demostrado que el café no interfiere en la absorción de determinados minerales como el calcio. Además su bajo contenido calórico, entre 2 y 6 calorías por taza, hace que no sea un problema para aquellos que quieren mantener la línea.

La descafeinación con agua, un proceso 100% natural

Dado que la cafeína es soluble en agua, el proceso de descafeinación más natural consiste en emplear precisamente agua para descafeinar los granos de café. El café arábica tiene aproximadamente la mitad de cafeína que el café robusta y por tanto, los parámetros del proceso de descafeinación variarán en función de la mezcla de cafés que se quiera descafeinar.

Cafe descafeinado, proceso
El proceso empieza por someter el café a un flujo de agua caliente para que casi la totalidad de la cafeína se desprenda del grano. Una vez extraída la cafeína, los granos de café se someten a una corriente de aire caliente que evapora el agua utilizada en el proceso anterior. Posteriormente, en la parte de reincorporación se reincorpora a los granos de café el resto de materias orgánicas que se habían desprendido con la cafeína. Una vez concluido este proceso y recuperada la humedad habitual del café, los granos de café ya descafeinados estarán listos para la torrefacción, proceso en el que se emplean los mismos métodos que en el café no descafeinado.

La descafeinación con agua es un proceso natural que preserva de manera óptima las propiedades organolépticas del café. Por el contrario, otros métodos más frecuentes que utilizan disolventes químicos como el cloruro de metileno o acetato de etilo, pueden dejar sabores residuales que si afectan al sabor y aroma final del café.

Ya sea con cafeína o sin ella, lo mejor del café es el momento de tomarlo. Es igual si es corto o largo o si lo tomas solo o en compañía. Lo importante es disfrutar de cada sorbo y de ese sabor y aroma inconfundible que, lejos de aburrirnos, nos hace volver a él todos los días.

Fuente: muy interesante


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